El derecho de autoproteccion y directivas anticipadas

El derecho de todo ser humano a decidir y a disponer sobre su vida, y sus bienes para el futuro ante una eventual pérdida de su discernimiento, hoy es una realidad. En el acto de autoprotección  una persona deja plasmada sus últimas voluntades ante un escribano público, quién cumpliendo su función social, se convierte en garante  de los derechos fundamentales de quién lo solicita.

A principios de este mes  la Corte Suprema de Justicia de la Nación, emitió un fallo histórico en el país, marcando un antecedente jurisprudencial importantísimo. En el mismo  se reconoció el derecho a la muerte digna y avaló la voluntad de un paciente para que se suspendan las medidas que desde más de veinte años prolongaban artificialmente su vida.

 

 El Derecho de Autoprotección es el derecho de cada persona a disponer como vivir su propia vida. Es el derecho de todo ser humano a decidir y a disponer sobre su vida, su persona y sus bienes para el futuro ante una eventual pérdida de su discernimiento.

De este modo, el acto de autoprotección es aquel en el que una persona deja plasmada su voluntad, en ese sentido de manera fehaciente mientras cuenta con aptitudes suficientes para ello. Para que sea respetada en el futuro, en el supuesto de hallarse en situación de vulnerabilidad tal que le impida expresarse por sí mismo.

Ante la enfermedad, la soledad, la vejez, la discapacidad, y diferentes circunstancias  que pueden enfrentarnos a nuestra propia vulnerabilidad  se buscan herramientas que permitan proyectar con equilibrio el futuro. El derecho de autoprotección intenta dar una respuesta.

 

Garante de derechos

 

Este derecho en nuestro país ha nacido en el ámbito notarial, surge como consecuencia de la realidad social, y de los nuevos requerimientos de las personas, que exigen soluciones y respuestas jurídicas eficaces. Se vincula con la función social del escribano como garante de los derechos fundamentales de las personas, como primer intérprete  de las reformas legislativas.

El procedimiento para otorgar la escritura pública de autoprotección requiere por parte del interesado, concurrir al escribano de su confianza y mantener una entrevista con el referido profesional.  Y en este modo, hacerle conocer sus disposiciones  para el supuesto de incapacidad y que no pueda decidir  por si mismo en el futuro.

El acto de autoprotección suele abarcar diferentes aspectos de la vida del otorgante. Son disposiciones que se refieren a la administración y disposición de su patrimonio, a su vida cotidiana, a la atención de su salud, a la designación de su propio y eventual curador. Por ejemplo,  se puede disponer acerca del lugar donde quiere vivir, elegir un geriátrico, o un instituto de salud, decidir que personas estarán encargadas de su cuidado personal, de sus animales domésticos, alimentación, higiene, etc. También se puede decidir quién administrará sus bienes, quien cobrará su jubilación, y quien cobrará las rentas de los inmuebles que posee.

Con relación a las directivas anticipadas de salud, se puede designar a las personas autorizadas a tomar las decisiones necesarias, designar médicos, tratamientos, clínicas, etc. Seria  el caso de una persona que padece de una enfermedad progresiva terminal e incurable, que mediante en el acto de autoprotección,  puede dar directivas para evitar el encarnizamiento terapéutico prolongándole la vida por mecanismos artificiales. Del mismo modo se puede decidir que no lo hidraten o alimenten si es solo a los fines de prolongarle la vida cuando se trate de un estado irreversible.

Cabe destacar, que para que el acto sea conocido y verificado al momento de su cumplimiento, el escribano interviniente realizará la inscripción del mismo ante el Registro de Actos de Autoprotección que actualmente funciona en el Colegio de Escribanos de nuestra provincia.

 

María Eugenia Córdoba

Escribana

 

 

Ubicación