Los Testamentos y el Nuevo Codigo Civil y Comercial

……" Sea notorio como yo, Dn. Manuel Belgrano, natural de esta ciudad, brigadier de los ejércitos de las Provincias Unidas de Sud America […]

que he dispuesto ordenar este mi testamento, creyendo ante todas las cosas como firmemente creo en el alto misterio de la Santísima Trinidad, Padre Hijo y Espiritu Santo ” […1]

Unos días antes de morir, Manuel Belgrano dictó su testamento del que reproducimos su encabezamiento y declaró, que no teniendo heredero forzoso, ascendiente ni descendiente, instituía como tal a su hermano don Domingo Estanislao Belgrano que era religioso y a quien nombró patrono de las escuelas por él fundadas, con la manda secreta de que pagadas todas sus deudas, el remanente de sus  bienes le sea entregado a su hija natural llamada Manuela Mónica que estaba al cuidado de su madre en Tucumán, con la recomendación expresa de brindarle la mejor educación.

Los testamentos como forma de transmitir la herencia son conocidos desde el derecho romano y una de las tantas instituciones jurídicas derivadas de la proficua labor de los mismos que daba preeminencia a la voluntad del disponente con derecho a elegir a quién habría de continuar con su patrimonio, expresando su voluntad y haciéndola respetar en un acto llamado “testamentum” que significa “testimonio de la mente” o sea de nuestra voluntad, lo cual es exacto puesto que efectivamente, es una manifestación de voluntad realizada delante de testigos y el notario (en el supuesto de testamento por acto público).

Las personas humanas pueden disponer de sus bienes para después de su muerte respetando las porciones legítimas establecidas en el Código (CCCN) mediante testamento otorgado con las solemnidades legales, que también puede contener disposiciones extrapatrimoniales como aquella conocida disposición testamentaria escrita de puño y letra por el General José de San Martín, en París el veintitrés de Enero de mil ochocientos cuarenta y cuatro referida a su hija Mercedes: ”… aunque es verdad que todos mis anhelos no han tenido otro objeto que el bien de mi hija amada, debo confesar, que la honrada conducta de ésta, y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado, han recompensado con usura, todos mis esmeros haciendo mi vejez feliz. Yo le ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus hijas (a las que abrazo con todo mi corazón) si es que a su vez quiere tener la misma feliz suerte que yo he tenido ” […2]

¿Quiénes pueden testar?  Las personas mayores de edad al tiempo del otorgamiento del acto, en uso de la razón, que no se encuentren declaradas incapaces, que no lo otorguen por error, dolo o violencia, entre otros requisitos.

La ley prevé dos formas de testar: A) Testamento ológrafo y B) testamento por acto público. El primero es aquel totalmente escrito, fechado y firmado de puño y letra del testador; y el segundo, testamento por acto público, o sea en escritura pública, ante escribano y dos testigos. El testador u otorgante puede entregar al notario sus disposiciones por escrito o dictarlas verbalmente para que éste las redacte en la forma correspondiente. Concluida la redacción se dará lectura al mismo en presencia del testador y de los testigos quienes deberán estar presentes durante todo el acto y firmarán con el otorgante y el escribano.

En los casos en que el testador no sabe firmar o no puede hacerlo, lo hará por él otra persona o alguno de los testigos a ruego. En el supuesto de saber firmar y no poder hacerlo, el escribano debe explicitar la causa por la cual no puede firmar el testador.

¿Quiénes pueden ser testigos en un testamento? Todas las personas capaces al tiempo del acto. No pueden serlo: los ascendientes, descendientes, el cónyuge ni el conviviente del testador, ni los albaceas, tutores o curadores designados en el testamento, tampoco los beneficiarios de algunas de sus disposiciones.  

El testamento puede ser revocado por la voluntad del testador en forma expresa otorgando un nuevo testamento o en forma tácita, por ejemplo, enajenando el objeto legado.

Podrá disponerse un ejecutor del testamento, que es aquella persona encargada de hacer cumplir la voluntad del testador, llamado albacea; por lo general, su nombramiento recae en una persona física de entera confianza del disponente; pudiendo serlo también, una persona jurídica, cuyo encargo no puede ser delegado y, en el supuesto de designación de persona física, el cargo no se transmite a sus herederos, aunque sí le es permitido al albacea obrar por mandatario designado por su cuenta y riesgo.

Las obligaciones del albacea son-entre otras- realizar el inventario de los bienes, velar por la seguridad de los mismos y por el pago de las deudas del testador y rendir cuentas de su gestión a los herederos.

Es importante destacar la obligación que establece el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación de comunicar la existencia de un testamento por parte de quienes han participado en su otorgamiento o en cuyo poder se encuentra el instrumento una vez acaecida la muerte del testador.

Anticipándose a esta disposición y procurando dar a los testamentos la seguridad jurídica que permita el conocimiento y ejecución de las mandas en ellos contenidas, el notariado argentino a través de los Colegios de Escribanos de cada provincia, creó los registros de actos de última voluntad, donde se registran los testamentos.

Iniciado el juicio sucesorio de una persona el Juez interviniente solicita al Colegio de Escribanos informe si existe testamento registrado a nombre del causante.

Verba volant scripta manent” es un aforismo latino que significa ”las palabras vuelan, lo escrito queda” …todo es fugaz… se lo lleva el viento…

El jurista Francisco Ferrari Ceretti, expresó: “Los testamentos en alguna medida, son formas de perdurar después de la muerte.”  

 

Nota: En las transcripciones: [1] y [2] se actualizó la ortografía.

Fuentes: Anales del Instituto Nacional Belgraniano

                Código Civil y Comercial de la Nación

 

Esc. Ana Maria Canil de Parra

COLEGIO DE ESCRIBANOS DE CATAMARCA

 

 

 

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